Cómo ganarse una chica extranjera en 2 ó 3 días (por maxito)Vos estás en tu trabajo nuevo, nade te quiere demasiado aún, no te dan nada para hacer, te succiona la vida, te arruina el día, y justo caen las visitas norteamericanas del único cliente que tiene tu empresa y que le da de comer a los 70 empleados y justifican los irrisorios gastos de los dueños.
Todo sale de maravillas el primer día hasta que vos, podrido del laburo, podrido de esperar que tu primito lejano se conecte al MSN para entretenerte un rato, te encaminás a la salida. Cuando te estás yendo y saludando con un simple grito general, ves a una de las 'invitadas' que te sonríe. Pensás, "malditas yankis huecas y falsas", y le devolvés la sonrisa. Y en uno de esos arrebatos que a uno le parecen minutos y el resto si se entera, te encaminás hacia ella mientras tu conciencia grita "NO LO HAGAS!!!!", y le acercás la cara para darle un beso.
Ella se sorprende, duda, grita, se ríe y comienza un
speech chillón e insoportable sobre que no está acostumbrada a tanta formalidad y vaya a saber uno qué más, porque vos ya no la estás escuchando, simplemente saludás al resto de la gente para no quedar como un colgado calentón, y te vás revoleando los ojos.
Al día siguiente te hacés el boludo como si nada, seguramente ella también piensa lo mismo. Participás de las conversasiones bilingües sobre los museos que ella quiere visitar y comidas que quiere probar, como si nada y apenas le cruzás la mirada cuando corresponde; mientras esperás que te ataquen con un chiste referente al
suceso, el cual nunca llega.
Nuevo día, te estás yendo del trabajo nuevamente. Ya no saludás a nadie por las dudas, cuando junto a la puerta está la susodicha esperando sentada. Revolotean los
Hiiii, how are youuu? de costumbre y antes de agarrar el pomo de la puerta, la mirás y le decís "
actually, tengo algo para vos". Y sacás de tu bolso un folleto del famoso museo al que ella iba a ir. WINK! Ella se alegra y vos te sonreís desinteresadamente. Blablablabla, qué lindo,
thank you, aplausos para mí... y el mundo se detiene. Ella se para, se te arrima y te saluda con un beso, igual al que casi te rechaza. Y te vas, regodeándote porque sabés que eso mañana se va a comentar.